sábado, 22 de febrero de 2014

SINK OR SWIM?

Hola, me llamo...,bueno eso no importa, soy muy infeliz. Hace unos días iba por la calle y recordé unas imágenes de una serie que veía hace mucho tiempo. La protagonista estaba en el agua, se estaba ahogando. Luchaba por mantenerse a flote pero después de un tiempo simplemente se dejó llevar. En ese momento, sentí que no podía más y acepté el final de mi lucha personal por continuar con mi carrera profesional. Aparecieron dos sensaciones: una gran tristeza, porque las cosas no me salieron y por todo el tiempo invertido y de alguna manera perdido, y alivio al liberarme de mis propias exigencias, rutinas y sacrificios. Cerrar la puerta y no poder contener las lágrimas porque no sabes lo que viene pero esto otro se acabó.

Y de repente, como en una relación enfermiza, alguien te llama y aparece una promesa más o menos vaga de que podrías llegar a alcanzar tus viejos objetivos y te enganchas otra vez. Supongo que es normal, no creo que nadie quiera tirar diez años a la basura. La maquinaria se pone en marcha y empiezas a nadar de nuevo. Entras en la rutina de comprobar portales de empleo, escribir cvs, cartas de presentación, hacer cursos para mejorar tus conocimientos. Pasa el tiempo y sabes que cada vez se complica más y cada vez hay que nadar con más fuerza y ya no te queda. Quizás la última vez que te lo pasaste bien, o disfrutaste de algo con gente queda muy lejana y lo único que se ve hasta el horizonte son horas de soledad, horas de estudiar, horas de buscar trabajo...no puedes más, y dejas que el agua te arrastre.

Y de nuevo otra noticia, llamada y vuelves a caer en lo mismo y al cabo de unos meses el agua puede contigo y te dejas llevar.

El otro día fue distinto (o eso pensé también la última vez). No tengo ningún plan b, y no porque no lo haya buscado, pero no quiero seguir en este círculo. A veces, cuando me preguntan en una entrevista dónde me gustaría estar en cinco años, respondo que me gustaría ser feliz. Quiero dejar a un lado otras cuestiones, no olvidarlas, pero centrarme en ser feliz. A muchos nos han quitado la opción de tener la vida que siempre quisimos. Lo mismo, lo que te queda es que no estás desahuciada y tienes un plato de comida pero al menos, tendré una sonrisa.

jueves, 28 de noviembre de 2013

POR PRIMERA VEZ...

Como cada año, el día 28 de noviembre regresa... Y esta vez son ya 4 años desde que falleció una persona muy importante en mi vida... no, rectifico, de las más importantes, así que cuando ocurrió, dejé en parte de ser yo misma.

Algunos ya sabréis cómo es el luto, el perder a una persona muy valiosa, con la que convives cada día y que dedicaba su vida a cuidarte y a apoyarte en todo momento. De quien hablo es de mi abuela, aunque resulta un poco chocante que casi nunca quiera hablar del tema jejejeje. Ahora que ha pasado más tiempo, puedo ver las cosas con un poco de claridad, recordar viejos momentos, las patatas fritas tan ricas que me hacía, los motes que me ponía como "mi chiquinina", gritarla en plena calle porque se me había olvidado algo en casa y no quería subir hasta el quinto piso, que encima no teníamos ni ascensor. Ella siempre metía lo olvidado en una bolsita de plástico con varias pinzas de la ropa y lo tiraba en plan suicida por la terraza mientras yo esperaba con los brazos extendidos a recogerlo al vuelo, aunque nunca pasaba. Normalmente siempre caía sobre alguna persona o daba un golpe seco sobre el capó de algún coche, pero allí nadie decía absolutamente nada, porque por aquellos entonces, todos hacíamos lo mismo en esas situaciones jejejeje.

Lo más extraño es que, mientras escribo, no soy capaz de recordar su cara. Supongo que con el paso del tiempo, ese detalle se vuelve más complicado para cualquiera. En cambio, y lo que más rabia me da de toda esta situación, es que recuerdo sus últimos días a la perfección. Tanto, que pareciera ayer mismo. Recuerdo insistir a mi madre para hacer noche en el hospital, porque la veía muy cansada, aunque al final no quiso. Recuerdo tener sensaciones raras aquella noche. Recuerdo irme de la habitación, como cualquier otro día, pero con un sentimiento extraño. Recuerdo tener la infinita necesidad de volver al hospital en plena noche, cosa que hice y de la que jamás me arrepentiré. Recuerdo acercarme a ella y darla la mano y que, sin poder hablar, me la apretara tan fuerte, tanto, que aún puedo sentirlo. Recuerdo sentir extrañeza por ese apretón, al igual que recuerdo que no fui capaz de decirla todo lo que la quería.  Recuerdo volver a casa y tumbarme en la cama derrotada. Recuerdo encender la tele porque no podía dormirme. Recuerdo el mareo, las ganas de vomitar y el vuelco al corazón que sentí a las 2:07 minutos de la madrugada y cómo 3 minutos más tarde llamaba mi madre llorando... y sin decir ni una sola palabra, tragué saliva, dije un simple "vale" y colgué. Recuerdo tener a mi padre cerca y mirarle y que, cómo siempre, con una mirada nos dijeramos todo lo necesario y todo lo que sentíamos en ese momento, pero lo más duro fue tener que despertar a mi abuelo y decirle que se vistiera porque "abuela ya no está" .

Después de todo eso, lo único que hice fue centrarme en mi familia y en que a ninguno le faltara nada. El hospital, la sexta planta, la última habitación a la izquierda, tocar su cuerpo, ver a mi familia llorar y sobre todo, sentirme muy sola, es lo único que tengo descolocado y vagando por mi mente. Cuando intento recordar, todo me remite a la última noche en el tanatorio, cuando, después de que todos se durmieran, decidiera, contra todo pronóstico (porque tengo auténtico pánico a los cadáveres), acercar el sofá lo máximo que pude a ella (aunque nos separaba un cristal). Esa noche me quedé dormida mirándola. Aún hoy no sé si fue un error, ya sabéis que la gente suele decir que siempre se tiene muy presente el último recuerdo de esa persona, pero si no hubiera estado cerca, la culpabilidad que arrastro hoy en día por no haber dicho un simple "te quiero", hubiera sido aún mayor. 

A partir de ese momento, el resto casi pierde importancia. Decidí entregarla un colgante que llevaba puesto desde hacía 15 años, un pequeño corazón que para mi tenía más significado que lo tuviera ella más que yo. Lo demás... ya casi no importa.

Hoy, pese a ser una noche de luto, me siento un poco mejor que los anteriores años, precisamente por lo que os decía al principio, porque ya puedo recordar un poquito más los viejos tiempos. No he superado su pérdida y puede que tarde mucho más aún, lo tengo presente, pero mi memoria siempre me ayuda a realizar un pequeño repaso de mi vida, porque en todos los momentos, tanto importantes como absurdos, ella siempre ha estado ahí. Poca gente de mi alrededor sabe el significado que ella tiene para mi. Ella fue mi madre durante mis primeros años de vida, me ayudó siempre a hacerme valer, a sacar carácter, a enfrentarme al día a día y parece ser que aún lo sigue haciendo jejejejeje. Ha sido y será la persona que más orgullosa esté de mi, en cada pasito pequeño que doy. Sé que influye que sea su única nieta, lo sé jajajaja. Sus últimas palabras las escuché desde el pasillo. Hablaba con la enfermera sobre mi, sobre las cosas que había estudiado, sobre cómo era la primera licenciada en su familia, sobre lo inteligente que era y sobre cómo cada noche rezaba por mi futuro.

A unos minutos de su cuarto aniversario y a 2 días del de su nacimiento, quería dedicarle una entrada/escrito por primera vez. No hay suficientes palabras para compensar cada sonrisa que ella me provocó, pero al menos mi cabeza sigue sin olvidar a una de las personas más importantes de mi universo: mi abuela.


domingo, 24 de noviembre de 2013

TEMAS A EVITAR PARA NO SER CONSCIENTE DE QUE ESTÁS EN ESA CASILLA DEL MONOPOLY.

Un tema muy recurrente cuando quedas con amigos es hablar del futuro. Ya sabéis, los típicos "planes de futuro" que la mayoría de la gente se hace en mayor o menor medida y que, aunque muchas veces prefiramos vivir al día y no cuestionarnos las cosas que vendrán, en algunos momentos te las planteas... ¿Y qué pasa cuando te las planteas? ¿O cuando sale el tema durante una cena con amigos?

Lo primero que piensas en en la palabra "estabilidad". Deseos de estabilidad, la cual no existe hoy en día. Y, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de estabilidad? Habrá gente que cuando piense en su futuro aspire a vivir de lujo, conseguir el trabajo de tu vida, tener la boda de sus sueños, el coche que siempre quisiste, parir una camada de hijos, pasar los años viajando/ disfrutando bohemiamente, etc. Todo tipo de planes que te permitan pasar el resto de tu vida de forma continua sin grandes altibajos tal y como la imaginaste. Estabilidad. Yo personalmente me refiero sólo a tener un trabajo (al menos "habitualmente", tampoco pido un contrato indefinido) y que te de para comer y vivir. 

Vives día a día con tu super meta en la cabeza desde hace años: hacer tu vida (de la manera que sea). Sabes que es difícil y que en este país es seguramente casi imposible tener ideas relacionadas con tu concepto de estabilidad, pero mejor no mirar más adelante y alegrarte de lo que tienes hoy. Ya que si miras para adelante, si tratas de esbozar una imagen de esos "planes de futuro" cuando te preguntan por tu trabajo, etc., al menos en mi caso ves que:

  • Has invertido tus años de juventud en estudiar varias cosas, para tener "el mayor número de llaves posibles" como nos decía mi profesor cuando tenía 9 años. Se me quedó a fuego. Hay que estudiar para poder tener un trabajo de mayor. Hoy te ves con casi 30 años, poco cotizado, mientras que quizás, si no hubieras estudiado y hubieses currado desde muy joven, tendrías al menos ahorros considerables a estas alturas.
  • Como no tienes esos ahorros y el trabajo escasea, irse de casa (paso número 1 para la mayoría de las versiones de "planes") es complicado. Las hipotecas son una locura con la inestabilidad laboral, el alquiler no te deja nada para el día de mañana y ahorrar hasta poder juntar algo habiendo empezado tarde, te deja con la opción de irte... dentro de muchos años. Analicemos estas tres opciones:
  1. Si te vas de alquiler, como está el futuro de las pensiones, sabes que cuando seas mayor estarás peor que los jubilados alemanes, que teniendo una pensión misera, se ven pagando alquiler a su edad y teniendo que tirar de mini jobs para poder comer porque no les llega con lo que les queda. Aquí como ni eso habrá, lo que te quedará es hacerte con unos buenos cartones...
  2. Por el contrario, puedes arriesgarte con una hipoteca. Una muy barata, de esas que si te falta el trabajo, podrían seguir pagándote tus padres durante ese tiempo. Esto es algo posible en nuestra generación en muchos casos. En la siguiente generación ni siquiera podrán hacer eso porque si los padres somos nosotros, los que optasen por el punto 1, podrán ofrecerles un cartón y darles alojamiento debajo del puente. Los que opten por el punto 2, siendo muy optimistas y poniéndote en el caso de que no pierdas tu casa durante los taitantos años de relación con tu banco, lo recomendable es si acaso tener 1 hijo como máximo. Más de uno será un problema, ya que ellos tendrán incluso menos opción de acceso a la vivienda que tú. Cuentan con tu casa. En el caso de que puedas conseguirla, sólo tendrás una. Recuerda, un hijo, como en China.
  3. Si te esperas a juntar para comprar a tocateja, más vale que en tus "planes de futuro" no esté el tener hijos (tampoco recomendable en los dos anteriores puntos). Posiblemente para cuando puedas tenerlos, ya será un embarazo de riesgo, porque serás bastante mayor. Eso si no se te ha pasado el arroz. Igualmente, si al final te haces con uno, recuerda: no más de uno. De todas formas, no te daría tiempo a tener más.

Por el momento, la opción más potable es, a ratos el alquiler (cuando la espera me desespera) pensando en el cianuro para cuando llegue la vejez (aunque lo mismo no hace falta porque no tendremos sanidad pública y seguramente ya nos habrá dao alguna pájara incurable sin asistencia), y a ratos el esperar (ya que así no implicas a terceros a los que tendrías que pedir pagos de la hipoteca en vacas flacas o avales). 

Así pues, una cosa queda clara con cualquiera de las tres opciones cuando piensas en "tus panes de futuro": mejor que no entre el "tener hijos". Aunque finalmente te diera lugar a tenerlos, les espera un futuro más negro que el tuyo.

Conclusión: No hables de estas cosas con tus amigos. Hablad del tiempo que se espera pal fin de semana, hombreeeeee XDDDD.

sábado, 16 de noviembre de 2013

LOS DESENGAÑOS... ¿ALQUIEN QUIERE UN CUBATA?


¿Alguna vez os ha pasado no saber si es buen momento para retirarse o no de un objetivo que estabais persiguiendo? Bueno, dicho así, todo es bastante vago. Quizá debería poneros en un contexto un tanto resumido.

Aunque me cueste reconocerlo, tengo sentimientos por un amigo… vale, cierto, también es una idea difusa. Todos tenemos sentimientos, pero, decir que me gusta, cuesta bastante. No siento que esté enamorada, quizá porque trato de andar con “pies en polvorosa” y eso me impide avanzar. Partiendo de este punto, me veo en la tesitura de seguir adelante o retirarme a tiempo. No sé si por evitar daños mayores o por tener la extraña sensación de llegar a un callejón sin salida. Tal vez sea una sensación de hoy pero no de mañana, aunque dicen que una retirada a tiempo es mucho mejor.

Después de una relación de más de 7 años, volver a estar con alguien me supone superar ciertos miedos a los que aún no me apetece/no soy capaz de hacer frente. No sé si me siento preparada para iniciar una relación o un amago de ello en este momento, no sé si quiero perder ciertas libertades que mi estado de soltería me ofrece, no sé si es idóneo o si me voy a tirar de los pelos, no sé si me va a hacer daño… Muchos “peros” que me frenan a seguir detrás de una persona, aunque inevitablemente a veces me deje llevar.

Y con todo esto, ahora me veo maquinando sobre mi vida. Sobre si merece la pena seguir teniendo sentimientos o no. Algunos pensaréis que lo mejor es sincerarse con una persona, pero todos sabemos que con un amigo las cosas son diferentes. Cuando conoces a alguien, sabes si es un buen momento para sumarle un quebradero de cabeza más o no, jejejeje. Y es que sentir algo por un amigo es lo que más complica las cosas y aun así parece mi sino en esta vida.


¿Y ahora qué? ¿Ahora qué debería hacer?




Supongo que me quedan dos opciones: quebrarme toda la noche la cabeza y mañana sentirme mal y compadecerme a mi misma; o seguir dejándome llevar, apretar fuerte los dientes y omitir lo que pasa por mi cabeza. Eso no significa que siga intentando conquistar a esa persona, porque quizás, después de todo este tiempo esforzándome, habiendo conseguido ciertos adelantos y llegar hoy a tener la sensación de que estoy en un callejón sin salida; hace que me dé cuenta de que tengo que coger otro camino diferente y seguir avanzando por otros derroteros. Después de todo, éste no será ni el primer ni el último desengaño que tenga y de todo, en esta vida, hay que aprender. Qué positivo queda, ¿eh?, jajajajaja, pero es lo que hay que hacer. Tampoco hay que quedarse estancado esperando a que la otra persona se dé cuenta de que estamos ahí. No sólo llega a ser una pérdida de tiempo, sino que puede llevarnos a la obsesión y, después de todo, al final del camino, el dolor es superior y no creo que en esta vida tengamos que pasar por eso constantemente.


Dicen que siempre hay una persona que nos suele marcar más que las demás. Dicen que el tiempo todo lo cura. Dicen que del amor al odio hay un solo paso. Dicen tantas cosas que al final todo se convierte en algo confuso y sin lógica alguna. Así que sin razón de ser y como estoy divagando ya demasiado, voy a ponerme un carajillo para ahogar las penas y voy a sacar un poco de mi sentido del humor, que siempre vale para todo. Conocéis el chiste de aquél que va y dice…

domingo, 29 de septiembre de 2013

LAS MENTIRAS, ESE GRAN INVENTO DEL SER HUMANO...

Después del extraño respiro que ha habido en el blog, vamos a lanzarnos con un tema bastante peliagudo que nos ha pasado a todos: ¿por qué la gente no es capaz de decir la verdad?. Veamos los diversos tipos de mentiras que pueden darse:

1_ A veces la verdad duele, así que intentamos soltar una especie de pequeña mentira, que al final se convierte en una gran bola, con cómplices incluídos, pero claro, es por no hacer daño a la otra persona. Son las famosas "mentiras para evitar daños". Es curioso cómo solemos utilizarlas en momentos en los que nos vemos un poco atrapados, como por ejemplo, cuando vas a dejar a tu pareja y no acepta la verdad o no somos capaces de decirla porque sabemos que la va a destrozar. El típico "no es por tí, es por mí" ya sabemos que encierra un "en realidad creo que todo es por tu culpa y como ya no me haces gracia, mejor lo vamos a ir dejando si te parece", pero como aprecias a esa persona y no pretendes dejarla "mucha mierda que tragar", optas por suavizar la situación y que por lo menos se quede "más contenta", ¿no? En ningún momento pensamos en decir la verdad y suavizarla sin mentiras, un simple "no me gusta ésto y aquéllo y por tanto es mejor que nos distanciemos" cuesta demasiado y nunca sabemos cómo puede afectar a la otra persona.

2_ También tenemos las "mentiras de escaqueo". ¿A quién no le ha pasado que tus amigos insisten en que salgas y a ti no te apetece? En esos casos optas por un simple "no puedo, es que mañana trabajo/mañana tengo partido/mañana tengo médico". Cuando las dices, sabes que son sin maldad y que el único fin es que te dejen un poco tranquilo, pero tampoco pensamos en que, si son amigos, podemos decirles que no nos encontramos bien o que estamos muy cansados y preferimos quedarnos en nuestra casa. Quizás son las que más llevan a malentendidos y enfados entre los grupos de amigos, por que sí, señores, la verdad se acaba sabiendo y por pensar en nosotros mismos, a veces no somos conscientes de lo que pasa por las cabezas de los demás.

3_ Las "mentiras por confusión". Personalmente son con las que más me río y es que a quién no le han preguntado la hora y no se ha enterado, optando por símplemente asentir y sonreír como un absoluto imbécil. Muchas veces se debe a que nos avergüence preguntar de nuevo por algo y mucho más si es la tercera vez que te lo repiten y sigues sin enterarte, algo que siempre pasa en las discotecas.

4_ "Mentiras rutinarias". La verdad es que solemos utilizarlas más de lo que pensamos, desde el típico "yo no he sido" o "yo no quería", hasta el mítico "mañana si eso te llamo". Frases hechas que soltamos por rutina, pero que resultan demasiado escandalosas a estas alturas y todos, incluido el oyente, sabemos que son falsas.

5_ Las "mentiras salvavidas" también suelen ser las más habituales. Esas que suelen esconder algo de lo que nos avergonzamos o que sabemos que está mal. El mayor ejemplo de este tipo de casos es la típica contestación que damos al médico cuando nos hace la famosa pregunta de "¿usted fuma?", a lo que sigue un clarísimo "no, en absoluto, ¿yo?" (súmese un movimiento de cabeza de negación bastante agitado, por cierto). Sabemos que está mal, pero también sabemos lo que nos van a contestar si decimos la verdad. Actos que sabemos que están mal pero que seguimos practicando porque nos gustan, nos hacen sentir mejor o ya forman parte de nuestro hábito de vida y es que, realmente, nos cuesta muchísimo cambiar y no nos apetece que nos digan la realidad.

6_ Otro tipo de mentiras, las que más me gustan, son las que yo suelo llamar "antipersonalidad". Seguro que os habéis encontrado con la típica persona que reniega de sí misma porque la mayoría apoya otra idea y prefiere adaptarse. "Yo es que detesto a la gente que se casa demasiado joven. Están destrozando su vida" (súmese un movimiento de cabeza afirmativo del resto del grupo), "sí, es cierto, están locos jejeje...jeje...je (voy a ir escondiendo el anillo no vaya a ser que dejen de mirarme a la cara)". Algunos hablan de supervivencia, pero personalmente estoy en contra de ese tipo de comportamiento. Si tú no te respetas, ¿quién lo hará? Suelen esconder inseguridad y lo único que buscan es la aceptación de los demás.

7_ Las "mentiras de autoridad" son las mejores y quizás las que solemos utilizar, posteriormente, para nuestros chistes sociales. Supongo que ya os hacéis una idea de a quiénes van dirigidas: padres, profesores, jefes, policía... A veces, incluso, no merece la pena siquiera decir la verdad, porque puede parecer irreal si nos escuchan. "Señor policía, le juro que sólo he bebido una cerveza. Ese cacharro debe estar mal". No tienen salvación. Siempre nos acaban pillando irremediablemente, pero por si acaso nunca está de más intentarlo.

Jim Carrey, "Liar Liar" (Tom Shadyac)
El resto de mentiras mejor no clasificarlas, porque las causas suelen ser muy diversas. Entre nosotros, nos cuesta, a veces, la misma vida poder decir una simple verdad. Optamos siempre por escudarnos por diversos motivos y jamás pensamos en las consecuencias de lo que decimos. No pensamos en los demás, les ponemos un muro delante, marcamos distancia, no nos dejamos ayudar... y es que así es el ser humano. Tropezamos con la misma piedra, no una o dos veces, sino constantemente, día tras día. Actuamos por el impulso de la mentira y, una vez que vienen las consecuencias, algunos optan por sentirse mal, otros por perdir perdón (algo inédito actualmente), otros por desaparecer, quizás por vergüenza o váyase usted a saber... Pero en ningún momento las mentiras sirven para no hacer daño a los demás. No hay mentiras piadosas, ya que todas, en mayor o menor medida, traen ciertas consecuencias en las que nunca, jamás, pensamos. Sólo queremos salir de situaciones incómodas lo antes posible y nuestro maravilloso cerebro se dedica a crear una especie de mentira (algo parecida a la realidad) para poder salir de esa situación. A veces me pregunto cómo sería el mundo si nadie pudiera mentir, como le ocurría a Jim Carrey en "Mentiroso Compulsivo". Quizás no sería tan divertido, pero a todos nos ahorraría muchos comederos de cabeza constantes, ¿no es así?.

viernes, 7 de junio de 2013

HOLA, PRINGÁ', SOY TU MENSTRUACIÓN

'Dejalá, seguro que tiene la regla'. Mas de un@, yo misma, hemos usado la expresión 'tiene la regla' como calificativo para alguien que tiene un mal día o está de mal humor o incluso gratuitamente porque nos cae mal.

Durante años se nos ha inculcado la idea de que hay que normalizar los días de la regla. Faltar a gimnasia por eso está mal visto, estar de mal humor por eso está mal visto porque tener la regla es una experiencia maravillosa totalmente normal en tu vida como algunos anuncios intentan hacernos creer.

Tampoco es plan es invalidar a una mujer con la regla como si fuera incapaz de hacer nada, pero seamos honestos, al 100% no vamos. Si, las hay que no se enteran.

Análicemos los días del ciclo y las cosas que te van ocurriendo.

  1. Entre el día 5 y el 21 del ciclo es como si no tuviera ovarios:
    1. Puedo hacer cualquier tipo de actividad física sin molestias ligadas a la regla. Evidentemente si me hago un marathon me querré morir.
    2. Mi estado emocional es normal, o sea, reactivo a la realidad del día a día.
    3. Duermo lo normal que esté durmiendo en esos momentos (6-8h).
    4. Todos los días tengo mi momento Allbran.
    5. Mi físico es el que es y mi ropa me queda como siempre. 
  1. Entre el 22 y 28: 
  1.  Puedo hacer ejercicio pero de manera aleatoria me puede empezar a pinchar el ovario de turno y a sentir calambres en las piernas. Esto es un gran aliciente para ponerte las zapatillas y salir a correr.
  2. Mi estado emocional viene siendo el de cuando vimos la muerte de chanquete, la muerte de la madre de bambi o bien el de fantasear con que haces un revival de 'Un día de furia'. Mantente serena y tranquila en tu lugar de trabajo, con tus amigos y familiares como si no te sintieras como una puta mierda o tuvieras ganas de matarlos a todos.
  3. Da igual lo que duerma, me sentiré agotada. Esto unido a llorar hasta por la melodía de la Tienda en Casa da unas ganas de vivir que lo petas.
  4. Mi momento Allbran desaparece del mapa o me reclama como si me hubiera tomado los sobres para hacerme una colonoscopia. El papel higiénico húmedo es un MUST porque después de haber ido unas cuantas veces, el papel higiénico seco te parecerá lija.
  5. Retienes líquidos y gases, en mi caso de manera muy preocupante. Sé perfectamente cómo me vería con 5 meses de embarazo. La ropa no te está bien, te sientes gorda y te das asco.
  6. Bola extra, menos mal que no me pasa siempre, se me rellena el pecho de líquido como si fuera a alimentar a alguien. Me noto unas bolas la mar de poco acojonantes.
  7.  Bola extra, te salen granos. A mi tampoco me pasa habitualmente, alguno muy de tarde en tarde. A algunas chicas les sale mucho acné y se sienten bellas como una estrella.
  1. Entre 28-2
    1.  Las piernas me duelen como si me las estuvieran estrujando. Y te retuerces de dolor hasta que te haga efecto el ibuprofeno.
  1. Entre 1-5
    1. Cada 4/5 horas ve al baño a cambiarte el tampon.
    2. Mi estado emocional se estabiliza y no estoy más cansada gratuitamente.
    3. Dejo de parecer una embarazada.
    4. Recupero mi momento Allbran.
    5. Mi pecho se normaliza.
       
Lo cierto es que mi vida se ve muy afectada por esto. No es solo estar triste o irritable, es que van pasando cositas, que juntas me hacen sentir incómoda con mi cuerpo y que no tengo el control, sobre todo en el tema emocional y eso me resulta muy humillante.

Así que todo esto no me parece una situación muy normal. Estamos tan acostumbradas que creo que les restamos importancia, pero son muchas las incomodidades y los dolores que pasamos por la regla y me parece una auténtica proeza que vayamos a los trabajos o sigamos con nuestras vidas más o menos como si nada, cuando por dentro, lo que queremos es hartarnos de llorar o MATAR, MATAR, MATAAAR!!!

jueves, 16 de mayo de 2013

ESTO PASA HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS...



Siempre pensamos en los grandes problemas de nuestra vida y les dedicamos más tiempo del que se merecen, pero el gran cataclismo, la mayor crisis de todas, es cuando te cargas tu móvil, es decir, incomunicado 24 horas. Cuando me han dicho tantas horas juntas y sin él, sólo podía pensar una frase: “¿estás de coña?”.

(Imagen totalmente figurada de la situación)
La verdad es que para mí, ver a alguien con “mono de móvil” era motivo de risa, lógicamente. Pero cuando lo pruebas en tus propias carnes, parece que todo se hace más grande. Lo peor no es que se te jorobe el móvil y compruebes al momento que no funciona, no, lo peor es que tengas que esperar 24 horas para ver si está vivo o muerto. Esa indecisión y malvivir es lo que estoy pasando en estos momentos de luto.

Nunca había imaginado el nivel de dependencia que tengo hacia ese cacharrito y ahora me encuentro a falta de cunearme como una loca, mirando de lejos el cuenco repleto de arroz con él en su interior y pensando “no mueras, por favor. A partir de ahora te trataré mejor si hace falta, pero no te mueras. Te necesitooooo”.

Y es que una tarde sin móvil es mucha tarde para un ciudadano de a pie. De entrada piensas que cuando quieras darte cuenta ya habrán pasado esas 24 horas, pero lo que ha pasado en realidad son 10 minutos de un día eterno. Piensas en abusar de tu Ipod, en ver películas cuando tengas tiempo libre, en leer, en dar una vuelta… cosas que no te recuerden el vacío que tienes en tu bolsillo. Yo hasta estoy viviendo sin hora con esto de no poder sacar el móvil para verla.

Lo más curioso de todo es la cantidad de ideas que pasan por tu mente creando una necesidad brutal para coger el móvil:

-          “A estas horas y siendo jueves, mis amigos tienen que haber creado un grupo de chat y estarán organizando la juerga del año no, del siglo. Y a mi nadie me va a avisar, porque como no estoy contestando van a pensar que estoy ocupado, seguro.” (Lagrimones como puños)


-          “Probablemente si salgo, seguro que hoy ocurrirán las cosas más raras del mundo y no podré hacer fotos para subirlas” (Efectivamente, ocurren: un coche negro con las ruedas cutremente pintadas de rosa!! La perfecta mofa para mis amigos juajuajuajua)


-          “Ni siquiera puedo subir una foto del estado de mi móvil, cubierto de arroz, para que mis amigos se rían de mi”.


-          “Hoy podría declararse la Tercera Guerra Mundial y yo no me enteraría. Sería el blanco del enemigo de la manera más fácil” (¡A la pardilla esa, matadla que estorba!).


-          “Seguro que me han llamado de una entrevista de trabajo. Después de un año sin que nadie me llame, fijo que hoy lo han hecho y encima habré perdido la oportunidad de mi vida”.


-          “Tal vez me hayan llamado para decirme que he ganado algo… no, eso no, es demasiado raro, pero…”.

Eso sin olvidar que entre pensamiento y pensamiento me levanto para coger el móvil porque he notado su vibración, así es que he decidido entretenerme con una película y así evito encontrarme con un “yo” al que no reconozco ni quiero reconocer, que además ha empezado a buscar artículos en Internet sobre cómo vivir sin móvil durante 24 horas…


Nota explicativa: El móvil cayó en la taza del váter (ya había tirado de la cadena, menos mal). 

24 horas después: Finalmente sobrevivió. Tuvimos que tirar 2 kilos de arroz debido a que, como entré en pánico, me sentí en la obligación de echar todo el arroz que hubiera en casa y no paré hasta que el móvil quedó totalmente enterrado. Seguí mimándolo como si no hubiese un mañana y, después de las 24 horas, se encendió y funcionó perfectamente. En cuanto a mí… sentí que iba a llorar en el momento en el que vi salir luz de aquel cacharrito. Tras esta anécdota, el trato ha sido el mismo… es más, he incluido amenazas sobre empezar a vivir sin él.